Alrededor de la 1.15 subió al colectivo de la empresa San José en la pequeña localidad de El Aibal, en el extremo norte de Santiago del Estero. Una hora más tarde, la tragedia lo sorprendió en la ruta. Se había dormido y, cuando despertó, a su alrededor todo era oscuridad, gritos desesperados de ayuda y lamentos de dolor.

Ariel Rojas, de 29 años, contó a LA GACETA que junto a su primo, José Luis Montenegro, se dirigían a la capital santiagueña a realizar unos trámites y querían desocuparse temprano. Por eso viajaron a primera hora. "Ibamos en el quinto asiento y luego de un rato nos dormimos. En un momento, como en un sueño, me desperté en medio de la tierra. Quise pararme pero no pude, me dolía todo el cuerpo. Era tan fuerte que parece que me desmayé y recién me recuperé en el hospital de Nueva Esperanza", relató.

El joven fue asistido y se comprobó que tiene dos costillas fracturadas, por lo que será trasladado a la capital santiagueña en las próximas horas. Sus familiares llegaron durante la mañana, porque una enfermera encontró sus números de teléfono en una billetera y les avisó. Su primo Luis fue trasladado a Tucumán y permanece internado en el hospital Padilla, fuera de peligro. 

"Ahora quiero vivir más que antes, mis hijas Ana y Marcela, de cinco y tres años, me esperan. Yo estoy separado pero ellas viven conmigo. No veo las horas de abrazarlas", contó Rojas, emocionado, quien mantiene a su familia con la crianza de chivos, cerdos y vacas. LA GACETA ©